Fi-Test, proyecto apoyado por Corfo Metropolitano, desarrolla una plataforma que analiza biomarcadores asociados a la activación del sistema inmune y busca aportar información objetiva para complementar el diagnóstico clínico y orientar tratamientos más personalizados.

Vivir con dolor constante, sin una causa aparente, y pasar años buscando respuestas sin encontrarlas, es la realidad de muchas personas con fibromialgia y fatiga crónica. Se trata de una enfermedad crónica, invisible y aún poco comprendida, cuyo diagnóstico se realiza por descarte, tras múltiples consultas médicas y exámenes que, en la mayoría de los casos, no arrojan resultados concluyentes. Este proceso puede extenderse por años, generando no solo desgaste físico y económico, sino también incertidumbre, frustración y un profundo desgaste emocional.

Pero el impacto de la fibromialgia no se limita al cuerpo. A la dificultad de obtener un diagnóstico se suma otro factor igual de complejo: la incomprensión social. Al no existir una causa visible ni resultados clínicos claros en etapas iniciales, muchas personas enfrentan juicios constantes sobre su condición. Más que pacientes, son vistas como exageradas, quejumbrosas o incluso hipocondríacas, lo que profundiza el aislamiento y la sensación de no ser validadas.

“Siempre me dolía algo. Pero como no había una explicación, para los demás yo era exagerada o la que siempre se quejaba”, relata una paciente que prefirió mantener su identidad en reserva debido al estigma que aún existe en torno a esta enfermedad. Durante años normalizó sus síntomas, hasta que estos se intensificaron. “Había días en que no podía levantarme. Sentía un dolor en todo el cuerpo, como si tuviera fiebre alta, pero sin fiebre. Y, aun así, seguía funcionando”.

El diagnóstico llegó recién después de un largo recorrido médico, tras consultar a distintos especialistas y someterse a múltiples exámenes que descartaron otras patologías. “Lo más difícil era no saber qué tenía. Terminas dudando de ti misma, pensando que el problema eres tú”, explica.

Y es que, para muchas personas con fibromialgia, el sufrimiento no proviene únicamente del dolor físico. La falta de respuestas médicas y la incomprensión del entorno generan un permanente cuestionamiento sobre lo que están viviendo. Familiares, amigos e incluso compañeros de trabajo pueden minimizar los síntomas o atribuirlos al estrés, la ansiedad o una supuesta exageración, provocando que quienes padecen la enfermedad se sientan constantemente obligados a justificar su malestar.

Cuando esa validación no llega, muchas personas terminan silenciando sus síntomas, restando importancia a lo que sienten o incluso desconfiando de su propia experiencia. En lugar de encontrar contención en su entorno cercano, enfrentan un proceso de aislamiento que profundiza el desgaste emocional asociado a la enfermedad.

Esta experiencia no es aislada. En Chile, se estima que las enfermedades de sensibilización central, como la fibromialgia, afectan a cerca de 483.600 personas, mientras que alrededor de 967.200 padecen fatiga crónica o Long COVID, principalmente mujeres en edad laboral activa, lo que amplifica su impacto social y económico. A nivel clínico, el proceso diagnóstico puede tardar en promedio más de seis años, período en el que los pacientes transitan entre especialistas, exámenes y tratamientos sin certezas. Se trata, en su gran mayoría, de mujeres, lo que convierte a esta condición también en un tema de equidad en salud.

Incluso después de obtener una respuesta, los desafíos persisten. La paciente reconoce que evita visibilizar su diagnóstico por temor a ser discriminada, especialmente en el ámbito laboral. “Existe la idea de que no vas a rendir o que vas a fallar. Y cuando estás buscando trabajo, eso pesa”, afirma.

Este escenario no solo impacta a las personas, sino también al sistema de salud. Se estima que la fibromialgia genera un impacto económico directo superior a $672 mil millones de pesos anuales en Chile, asociado a consultas, tratamientos y licencias médicas, cifra que podría ser aún mayor al considerar sus efectos indirectos sobre la productividad y la calidad de vida.

Así, la fibromialgia no solo se vive en el cuerpo, sino también en la forma en que la sociedad la percibe —o la desestima—. Para miles de personas, el desafío no es únicamente convivir con el dolor, sino también demostrar que ese dolor existe. En ese contexto, avanzar hacia herramientas diagnósticas más objetivas no solo podría reducir los tiempos de detección, sino también contribuir a validar una enfermedad que, hasta ahora, muchos pacientes deben explicar y justificar constantemente.

Una respuesta a una brecha diagnóstica

En este contexto surge Fi-Test, una innovación biotecnológica chilena que busca transformar el camino diagnóstico de la fibromialgia. Se trata de una plataforma de apoyo diagnóstico y de estratificación biológica que utiliza una muestra de sangre para analizar biomarcadores asociados a la activación del sistema inmune mediante citometría de flujo.

La propuesta busca aportar algo que hoy no está disponible para los pacientes: información objetiva sobre lo que está ocurriendo biológicamente en su organismo, que pueda complementar la evaluación clínica y contribuir a orientar decisiones de tratamiento más precisas.

La diferencia no está solamente en buscar evidencia que respalde la condición, sino en avanzar hacia una caracterización de los pacientes según sus mecanismos biológicos. De acuerdo con los resultados obtenidos hasta ahora por el proyecto, existirían distintos perfiles biológicos entre las personas con fibromialgia y, en uno de ellos, se han observado alteraciones inmunológicas diferenciables respecto de personas sanas. El desafío actual es avanzar desde estos hallazgos hacia una plataforma validada que combine criterios clínicos y múltiples biomarcadores.

“No todos los pacientes son iguales. Lo que buscamos es identificar qué está ocurriendo biológicamente en cada persona, para que esa información pueda ayudar al médico a tomar decisiones de tratamiento más precisas”, explica Karen Lira, directora general de Integración Biotecnológica SpA y creadora de Fi-Test.

Del hallazgo al desarrollo de una herramienta diagnóstica

Detrás de Fi-Test hay también una historia personal. Karen Lira vive con esta condición y conoce desde dentro el largo camino que describen los pacientes.

“Durante más de quince años visité a más de 22 médicos y nunca recibí un diagnóstico. Eso me llevó a buscar por mí misma la manera de demostrar que lo que me pasaba era real y no un problema del ánimo. El estigma más doloroso es que todavía se piense que estas condiciones son inventadas: te deja sin a quién acudir. Perdí gran parte de mi capacidad laboral, pero con un tratamiento personalizado he recuperado muchísimo. Nuestra misión es que esto llegue cuanto antes a más profesionales y personas”, relata.

Esa búsqueda personal se transformó en un proyecto científico. La investigación inicial estaba orientada a comprender la fatiga crónica y, a partir del trabajo con muestras y de la revisión de evidencia científica, el equipo fue avanzando hacia la fibromialgia y hacia la identificación de patrones biológicos asociados a la condición.

Esa investigación los llevó a explorar si las diferencias que presentaban los pacientes podían observarse objetivamente a través de biomarcadores presentes en la sangre. A partir de allí comenzó el desarrollo de una plataforma que no solo busca aportar información para apoyar la identificación de la condición, sino también caracterizar biológicamente a quienes la presentan.

La plataforma combina información clínica del paciente con una muestra de sangre y el análisis de biomarcadores. La citometría de flujo permite analizar múltiples características de células individuales de manera simultánea, entregando información sobre su comportamiento y características biológicas.

El objetivo final es avanzar hacia una medicina más personalizada. La literatura internacional revisada por el proyecto plantea que las personas con fibromialgia pueden organizarse en distintos perfiles y que estos pueden responder de manera diferente a los tratamientos. El desafío, precisamente, es contar con herramientas objetivas que permitan identificar esas diferencias.

Un desarrollo que avanza hacia su validación

El proyecto Fi-Test ha avanzado desde sus primeras etapas de investigación hacia el desarrollo de una plataforma con potencial de aplicación clínica. En este proceso ha contado con el apoyo de Corfo Metropolitano, a través de los programas Súmate a Innovar Mujeres 2024 e Innova Región 2025, que han permitido continuar con el desarrollo, optimización y validación de la tecnología. Instrumentos como estos han sido clave para apalancar la participación de mujeres en el emprendimiento científico y tecnológico, un espacio donde aún son minoría.

En esa línea, el vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Mujica, destacó el rol que cumple la institución en el impulso de innovaciones que requieren procesos de desarrollo y validación de largo plazo. “Una parte importante de lo que hace Corfo es apoyar la innovación. Muchas veces estos proyectos tienen periodos muy largos y un alto riesgo, y ahí es donde el Estado juega un rol: estar en ese espacio en que a veces el riesgo es tan alto que los privados quizás no tienen las condiciones o los recursos para correrlo. Ahí es donde los instrumentos, los subsidios y las inversiones que entrega Corfo en el mundo de la innovación son tan importantes: permiten dar ese paso que quizás no se haría si solamente estuviera el mundo privado. Fi-Test es justamente un ejemplo de una solución que puede ayudar a mucha gente y tener un impacto importante en la calidad de vida”.

Actualmente, el equipo trabaja en la validación clínica y en la estandarización del protocolo, mientras avanza en la preparación de un piloto precomercial. El proyecto ya cuenta con un producto mínimo viable montado y transferido a un laboratorio externo y el servicio diagnóstico Fi-Test se encuentra disponible de manera privada, marcando un primer paso en su proceso de llegada al mercado.

“Creo que uno de los hitos más importantes de esta segunda etapa del proyecto tiene que ver con tener la oportunidad de mostrar el impacto que este desarrollo puede tener para la sociedad. Sentimos que la presencia de Corfo es una confirmación de que estamos en el camino correcto y, por otro lado, abre un puente de comunicación que nos permite dar a conocer lo que estamos desarrollando y el impacto que puede tener”, explica Lira.

El camino, sin embargo, aún continúa. El desafío es completar las etapas de validación necesarias para avanzar hacia una plataforma que pueda ser utilizada de manera más amplia y posteriormente continuar con el proceso regulatorio correspondiente ante el Instituto de Salud Pública. A futuro, el proyecto contempla además la transferencia de su protocolo a laboratorios y su expansión tanto en Chile como en otros mercados.

De años de incertidumbre a una medicina más personalizada

Para quienes han pasado años buscando una explicación para un dolor que muchas veces no puede verse ni demostrarse en un examen convencional, contar con una herramienta que aporte información objetiva podría significar mucho más que reducir el tiempo de diagnóstico.

Fi-Test busca contribuir a cambiar ese recorrido: pasar de múltiples consultas, exámenes y tratamientos de ensayo y error a una caracterización más precisa de lo que ocurre en el organismo de cada paciente.

El desafío todavía es completar el proceso de validación y demostrar clínicamente el alcance de esta tecnología. Pero el desarrollo ya muestra cómo la biotecnología chilena puede abordar una brecha concreta de la salud y buscar respuestas para personas que durante años han debido convivir no solo con el dolor, sino también con la incertidumbre de no saber qué les ocurre.

Porque detrás de cada muestra de sangre no hay solo un resultado: hay una persona que lleva años buscando una explicación. Y ese es, finalmente, el cambio que Fi-Test busca impulsar: que la fibromialgia pueda ser comprendida desde la biología de cada paciente y que esa información permita avanzar hacia una atención más precisa y personalizada.

Más información sobre Fi-Test

El servicio diagnóstico Fi-Test se encuentra disponible de manera privada. Las personas interesadas en conocer más sobre el test, sus características y modalidad de acceso pueden visitar www.fibromialgia.cl o contactar al equipo a través de contacto@fibromialgia.cl.