Paltas, mango, cerezas y cítricos son algunas de las variedades que se están piloteando en el marco de este proyecto que busca diversificar la matriz agrícola regional.

Con diez pilotos en ejecución y dos en vías de implementación, el proyecto “Fruticultura Sustentable Atacama”, desarrollado en el marco del instrumento Iniciativa de Fomento Integrada (IFI) de Corfo, avanza con el objetivo de fortalecer la fruticultura en la región y potenciar su competitividad internacional. La iniciativa tiene como propósito mejorar la competitividad agrícola regional, mediante esfuerzos en materias de innovación, difusión y transferencia tecnológica, orientados a aumentar la productividad, calidad, diversificación productiva y de mercados. Con el foco puesto en la innovación, el programa no solo apunta al crecimiento productivo, sino que integra la sostenibilidad y la eficiencia en cada etapa del proceso productivo.

En este contexto, la IFI Fruticultura Sustentable Atacama busca generar evidencia técnica local que permita a los productores tomar decisiones informadas respecto de la incorporación de tecnologías y prácticas de manejo adaptadas al escenario de cambio climático, con foco en la mejora de la productividad, la eficiencia en el uso del agua y la estabilidad productiva de los sistemas frutícolas regionales. Para ello, el programa promueve la ejecución de proyectos piloto demostrativos en condiciones reales de producción, que permitan evaluar el impacto productivo, económico y técnico de paquetes tecnológicos integrales, con énfasis en su replicabilidad y escalamiento.

Esta es una iniciativa desarrollada con recursos del Gobierno Regional Atacama, aprobados por el Consejo Regional, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) y ejecutada por Corfo, con el propósito de avanzar en la diversificación de la producción frutícola regional, con foco sustentable y con valor agregado.

Al respecto, el Gobernador Regional de Atacama, Miguel Vargas, destacó “la coordinación para lograr un objetivo importante, que es mejorar la competitividad de nuestro sector agrícola y lo que persigue este proyecto de fruticultura sustentable en Atacama, particularmente, en las provincias del Huasco y de Copiapó. Comenzó a ejecutarse en el año 2024 y finaliza el 2027, pero ha contemplado distintos procesos. De lo que trata es ir identificando qué nuevas variedades se pueden cultivar en nuestros valles, precisamente para poder llegar con nuevos productos a los mercados internacionales. Hoy el mercado es muy competitivo, por lo tanto, tenemos que innovar, tenemos que incorporar procesos tecnológicos y, para eso, la transferencia de tecnología, el conocimiento, y la participación de los propios agricultores son ámbitos bien importantes y están garantizados en este proyecto”.

En tanto, la Directora Regional de Corfo Atacama, Alejandra Lettura, destacó que “la IFI Fruticultura Atacama demuestra cómo la colaboración entre el sector público, privado y la academia puede transformarse en oportunidades concretas para el desarrollo productivo de nuestra región. Estamos piloteando iniciativas que van desde la introducción de nuevas variedades frutícolas hasta tecnologías avanzadas de monitoreo y gestión agrícola, siempre con foco en la innovación y sostenibilidad. Queremos que los agricultores de Atacama cuenten con herramientas y soluciones validadas en terreno que les permitan aumentar su productividad, diversificar su producción, acceder a nuevos mercados y consolidar una fruticultura moderna, resiliente y con alto valor agregado que nos permita generar impacto y aumentar el empleo”.

Pilotos en ejecución

A la fecha, la iniciativa cuenta con diez pilotos en ejecución y otros dos en vías de implementación, focalizados en beneficiar la fruticultura de las provincias de Huasco y Copiapó. La lista la integran: Agregación de valor del mango mediante producción de pulpa; Optimización del manejo de riego y sales para maximizar calidad de la aceituna; Inteligencia artificial para el riego y gestión agrícola; Estructuras de protección física para cerezos en los valles de Copiapó y Huasco; Fortalecimiento de la infraestructura agrometeorológica para la adaptación al cambio climático; Manejo integrado y control de plagas para el cultivo de uva de mesa; Validación técnica y productiva del uso de efume® (formiato de etilo) + Co2 como alternativa fitosanitaria para uva de mesa de exportación; Validación de arándanos en macetas en el Valle de Copiapó; Validación del proceso de desverdizado para cítricos; y Estructura de protección para huerto de paltos en el Valle de Copiapó.

Entre las iniciativas en ejecución, el caso del piloto para cerezos en formación que se desarrolla en el Valle del Huasco presenta positivos avances, así lo explica Aldo Morales de Susttex a cargo del piloto. “Estamos probando si los cerezos pueden crecer bien en el Valle de Huasco usando mallas de protección. Estas mallas los resguardan del viento y del exceso de sol, dos de los principales problemas de nuestra zona. Lo desarrollamos en tres huertos de cerezos jóvenes: uno en la parte alta del valle en Alto del Carmen, y dos en la parte baja en Vallenar. En cada huerto comparamos plantas con malla y sin malla. Ya analizamos el suelo, el agua y el clima de cada predio. Las plantas están brotando, estamos instalando las estructuras y pronto pondremos sensores para medir sus efectos. La idea es que los resultados sirvan a todos los productores de Atacama que quieran apostar por la cereza”, señaló.

En el caso del piloto de inteligencia artificial para la optimización del riego y gestión agrícola en el Valle de Huasco Alto, la consultora Paulina Pino de Agrosmart, explicó que el objetivo es “implementar tres ensayos de riego y calibrar sensores de humedad y salinidad del suelo. También evaluar el estado hídrico de las plantas, con la finalidad de desarrollar un protocolo de manejo de riego tanto para olivos con destino a la producción de aceites y olivos con producción de aceituna. Hasta el momento lo que hemos logrado es evaluar el impacto de la lluvia en invierno gracias a sensores y, además, la necesidad o no de realizar lavado de sales, dado el desplazamiento de sales por las precipitaciones”.

Al respecto, Claudia Aguirre, directora de la IFI Fruticultura Atacama señaló que “el programa aborda dos grandes desafíos, las soluciones sustentables para la fruticultura en el desierto y, además, el pilotaje de soluciones tecnológicas e innovadoras para la industria, sumado a una Gobernanza público-privada- academia que incorpora a los principales actores de los valles de Atacama”.

De esta manera, la IFI Fruticultura Atacama continúa consolidándose como una iniciativa estratégica para el desarrollo agrícola regional, impulsando la incorporación de tecnologías, prácticas sustentables y nuevas oportunidades productivas en los valles de Copiapó y Huasco.

A través del trabajo colaborativo entre el sector público, privado y la academia, el programa busca generar soluciones concretas para enfrentar los desafíos del cambio climático, fortalecer la competitividad de los productores locales y avanzar hacia una fruticultura innovadora, resiliente y de alto valor agregado, capaz de posicionar a Atacama con la producción de nuevas especies frutícolas que permitan la diversificación de la región.