Durante ocho meses, emprendedoras y emprendedores recibirán formación, mentorías y acompañamiento para fortalecer sus modelos de negocio, avanzar hacia el mercado y acceder a nuevas oportunidades de financiamiento. La iniciativa es apoyada por Corfo a través del programa Potencia.

Con 42 emprendimientos seleccionados comenzó la segunda generación de INCUBBA Ñuble UBB, iniciativa de la Universidad del Bío-Bío que busca entregar herramientas a proyectos con potencial de crecimiento para fortalecer sus modelos de negocio y avanzar hacia el mercado.

El programa, desarrollado por la Unidad de Emprendimiento de la UBB con apoyo de Corfo, contempla ocho meses de formación, mentorías, acompañamiento personalizado y vinculación con empresas y actores del ecosistema regional.

La prorrectora de la Universidad del Bío-Bío, Carolina Flores Lueg, destacó que esta nueva generación permite proyectar el trabajo realizado durante el primer ciclo. “La experiencia de la primera generación nos demostró que una idea puede avanzar cuando encuentra orientación, herramientas y una comunidad que cree en su potencial. Hoy damos un nuevo paso acompañando a 42 emprendimientos y poniendo a su disposición las capacidades de nuestra Universidad”, señaló.

El director regional de Corfo, Rodrigo Landa Guíñez, destacó el trabajo desarrollado junto a la Universidad para fortalecer proyectos que tengan posibilidades de crecer desde Ñuble. “A través de Potencia estamos apoyando a la Universidad del Bío-Bío para acompañar emprendimientos con potencial dinámico y ayudarlos a dar el salto que necesitan para crecer. Queremos que fortalezcan sus modelos de negocio, accedan a financiamiento y transformen buenas ideas en empresas innovadoras que aporten al desarrollo económico de Ñuble”, afirmó.

Un nuevo producto

Un ejemplo de los resultados de la primera generación es el proyecto de Mirse Muñoz, emprendedora de Cobquecura que trabaja en la valorización de residuos de jaiba limón para desarrollar productos con potencial uso como fertilizante orgánico y suplemento para alimentación animal.

“Cuando conocimos INCUBBA Ñuble decidimos postular con esa inquietud: buscar una manera de que ese residuo dejara de ser un problema y pudiera transformarse en un recurso con valor”, explicó.

Tras su paso por la incubadora, el proyecto se adjudicó un Semilla Inicia de Corfo y actualmente cuenta con ventas de su prototipo inicial y se encuentra validando su uso como biofertilizante en el sector agrícola.

“Con las herramientas que adquirimos pudimos seguir avanzando en el desarrollo y validación del proyecto. Hoy ya tenemos ventas y estamos probando su utilización como biofertilizante”, señaló Muñoz.

Acompañamiento para llegar al mercado

La segunda generación reúne emprendimientos de distintos sectores y niveles de desarrollo. Más de 30 se encuentran en etapa de idea, mientras que los restantes ya están formalizados, pero aún no registran ventas.

El coordinador de la Unidad de Emprendimiento de la UBB, Luis Durán Peña, explicó que durante los ocho meses se trabajará para que los participantes puedan madurar sus proyectos, avanzar hacia la formalización y llegar al mercado.

El proceso contempla formación presencial, mentorías, networking, visitas a empresas y vinculación con actores del ecosistema. Además, contará con el apoyo de la primera Red de Mentores de la Universidad.

Por su parte, el subdirector de Innovación de la UBB, Guillermo Petzold Maldonado, destacó que el emprendimiento puede generar nuevas oportunidades económicas y laborales para la región. “En una región que enfrenta importantes desafíos socioeconómicos, fortalecer estas capacidades tiene especial relevancia”, sostuvo.