Patagonia Agrícola Bahía Jara desarrolló Cantalicio, tres versiones de una bebida elaborada con cerezas de menor calibre que quedan fuera de los estándares comerciales de exportación. La iniciativa busca diversificar la producción local y abrir nuevas oportunidades de negocio.

Con el apoyo de Corfo, a través del instrumento Innova Región para Empresas Lideradas por Mujeres, Patagonia Agrícola Bahía Jara desarrolló Cantalicio, un producto elaborado a partir de cerezas de Chile Chico que no encuentran salida en los canales tradicionales de exportación. La iniciativa fue presentada en Bahía Jara y representa una alternativa de innovación y agregación de valor para la producción agrícola local.

El proyecto nació al identificar que, debido a las mayores exigencias de calibre del mercado de exportación, parte de las cerezas de menor tamaño quedaba sin destino comercial. Frente a esta situación, la familia productora decidió buscar una alternativa para aprovechar esa fruta y desarrollar un nuevo producto. Tras evaluar distintas opciones, optaron por elaborar un espumante de cerezas.

El apoyo de Corfo permitió avanzar en infraestructura, equipamiento y asesoría especializada para el desarrollo de la iniciativa. “Sin el aporte de Corfo hubiera sido imposible”, señaló Andrea Pérez Cornuí, integrante de Patagonia Agrícola Bahía Jara, quien destacó la importancia del financiamiento para incorporar profesionales y concretar el proyecto.

Innovación con identidad territorial

El desarrollo enológico estuvo a cargo de Fabrizzio Zúñiga, ingeniero agrónomo especializado en enología y microcervecería. El proceso implicó trabajar con una materia prima distinta de la uva y con escasos antecedentes técnicos, mediante controles, análisis químicos y validación en laboratorio.

La elaboración buscó respetar las características de las cerezas de Chile Chico, considerando también las condiciones del entorno productivo de la cuenca del lago General Carrera. El propósito es que el producto exprese una identidad propia, vinculada a la fruta y al territorio donde se cultiva.

En el lanzamiento se presentaron tres versiones, cuya evaluación sensorial estuvo a cargo de la sommelier Valeria López Farrán: un espumante tradicional y dos bebidas fermentadas con distintas concentraciones de azúcar añadida. La especialista identificó aromas de cereza fresca y madura, matices florales y referencias a frutos regionales como el calafate y la grosella.

Para el director regional de Corfo, Francisco Saldivia Ulloa, Cantalicio demuestra cómo la innovación puede convertir una dificultad productiva en una oportunidad de diversificación. “Es muy importante para nosotros apoyar este tipo de emprendimientos, porque genera valor e identidad a las comunas”, indicó.

La iniciativa busca validar comercialmente el producto y explorar oportunidades en sectores como la gastronomía, la hotelería y el comercio especializado. De esta manera, contribuye a ampliar las alternativas de aprovechamiento de la producción frutícola, reducir pérdidas y generar nuevos productos vinculados a la identidad agrícola de Chile Chico.