Durante 2025 se certificaron proyectos por $268.534 millones, cifra que representa un 21% del monto total acumulado desde la entrada en vigor de la Ley I+D.
El año también marcó un punto de inflexión en la distribución territorial del incentivo: la Región de Antofagasta lideró los montos certificados y, por primera vez, desplazó a la Región Metropolitana al segundo lugar.
Un balance ampliamente positivo marcó el desempeño de la Ley de Incentivo Tributario a la Inversión en Investigación y Desarrollo -conocida como Ley I+D- durante 2025. El instrumento cerró el período con cifras históricas en su adopción por parte de empresas chilenas, hito que se suma a la extensión de su vigencia por diez años adicionales, hasta 2035, anunciada en julio del año pasado.
En términos concretos, 2025 se consolidó como el segundo año con mayor monto certificado en la historia de la Ley I+D, solo superado por 2023. Durante el período, los proyectos certificados superaron los $268.534 millones, cifra equivalente al 21% del monto total acumulado desde el inicio del instrumento. Con este resultado, la Ley I+D alcanzó más de $1.261.429 millones certificados entre 2012 y 2025, a través de 1.434 proyectos de I+D liderados por 780 empresas.
La Ley I+D -un derecho al que pueden acceder todas las empresas que cumplan con los requisitos establecidos- permite rebajar del Impuesto de Primera Categoría un 35% del monto invertido en iniciativas de I+D, además de imputar a gasto un 65% de dicha inversión. De manera combinada, este beneficio permite deducir hasta un 52,55% de los recursos destinados a estas actividades, siempre que los proyectos cuenten con la certificación de Corfo.
“Los resultados 2025 de la Ley I+D son señales de que se trata de un instrumento que crece en cobertura e interés. Y esto se confirma al revisar el alza sistemática de los montos certificados en el tiempo. Todavía nos falta avanzar más, pero este incentivo tributario está cumpliendo su rol para promocionar e incorporar como rutina las actividades de investigación y desarrollo en las empresas. Además, la extensión de su vigencia, hasta 2030, permitirá tener una mirada más de mediano y largo plazo, sobre todo para las nuevas compañías que están interesadas en aplicar esta Ley”, afirmó el Vicepresidente Ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente.
Histórico resultado para Mipymes
Otro de los hitos relevantes de 2025 fue el aumento de proyectos y montos certificados correspondientes a MiPymes. Este segmento alcanzó el mayor monto acumulado de su historia bajo la Ley I+D, con más de $21.044 millones certificados, lo que representa un incremento real del 149% respecto de 2024. Asimismo, creció el número de empresas participantes, que pasó de 15 a 29, equivalente a un alza del 87%.
En distribución territorial, 2025 también marcó un récord. Aumentó la participación de regiones distintas a la Metropolitana, las que concentraron el 75% del monto total de los proyectos certificados por este incentivo tributario durante el período. En este contexto, la Región de Antofagasta lideró el ranking con un 33,8% del total ($90.858 millones), desplazando, por primera vez, a la Región Metropolitana al segundo lugar, con un 25% ($65.883 millones). En tercer lugar, se ubicó la Región de Los Lagos, con un 13,7% ($36.898 millones), el resultado más alto registrado por esta región en los últimos cinco años bajo la Ley I+D.
“Además de cerrar 2025 con buenos resultados, observamos tendencias claramente definidas. Por una parte, destaca la creciente emergencia de las MiPymes como líderes de proyectos de I+D e innovación, una trayectoria que viene consolidándose en los últimos cinco años. Por otra, el récord en montos certificados ejecutados desde las regiones, lo que refuerza la pertinencia de la I+D aplicada a las vocaciones productivas regionales y da cuenta de cómo estos territorios se están posicionando con mayor fuerza”, afirmó la Gerenta de Innovación de Corfo, Jocelyn Olivari.
Tendencias y mercados
El 2025 se consolidó, además, como el tercer año consecutivo de crecimiento en el número de postulaciones y certificaciones de la Ley I+D. Durante este período, la tasa de certificación alcanzó el 82%, equivalente a 8 de cada 10 iniciativas presentadas. En total, se incorporaron 114 nuevos proyectos, correspondientes a 138 empresas distintas, lo que representa un aumento del 30% en el número de iniciativas (+26) y del 55% en la cantidad de compañías certificadas (+49 empresas que nunca habían certificado un proyecto I+D) en comparación con 2024.
Esta tendencia positiva también se mantiene entre las empresas que se certifican por primera vez. En 2025 se registró el mayor crecimiento de este segmento desde 2022, con un aumento del 6,7%, equivalente a 49 nuevas empresas certificadas.
En relación con la distribución de los montos certificados según el sector económico de la empresa que ejecuta el proyecto, en 2025 predominaron los sectores exportadores. En primer lugar, se ubicó “Minería y metalurgia extractiva”, con $123.507 millones, equivalentes al 46% del total, seguida por “Pesca y acuicultura”, con $30.912 millones (11,5%). Ambos sectores coinciden, además, con los principales mercados de destino de las iniciativas de I+D que se incorporaron durante el año.
Para más detalles del balance 2025 y cifras acumuladas de la Ley I+D entre 2012 y 2025, aquí puedes revisar el informe completo
I+D Empresarial: Palanca estratégica
Junto con el balance 2025, Corfo presentó el estudio “Caracterización cualitativa usuarias Ley I+D” que elaboró en colaboración con Icare y que analizó cómo cinco empresas chilenas, de diversos sectores productivos, han usado este incentivo tributario: Enaex (Minería), Solutec (Alimentos), ABIO (Química aplicada), Knop (Farmacéutica) y Colbún (Energía).
En este reporte, realizado por Lilia Stubrin, especialista en innovación, desarrollo productivo y políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) y directora del Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT) en Argentina, identificó que existen cuatro motivaciones clave que impulsan la I+D entre las empresas chilenas que usan este incentivo tributario: competitividad, necesidades del cliente, crecimiento estratégico y por cumplimiento regulatorio.
El estudio mostró también que para estas compañías el liderazgo es determinante para habilitar la innovación y sostener la I+D en el largo plazo, y que esta última es considerada como una palanca estratégica que reduce riesgos, ordena procesos internos y facilita el acceso a otros instrumentos públicos, acelerando proyectos y fortaleciendo capacidades dentro las empresas.
“Este estudio demuestra que la I+D+i se está consolidando entre las empresas como una estrategia para mantenerse vigentes en los mercados, asegurar la continuidad operacional y enfrentar los desafíos en materias medioambientales y regulatorias. En ese contexto, la Ley I+D se constituye como una herramienta para apalancar este esfuerzo y seguir invirtiendo en innovación, ya que solo así es posible cerrar brechas productivas, fortalecer a las empresas y contribuir al crecimiento económico del país”, concluyó Jocelyn Olivari tras la presentación del reporte.