Chile busca alternativas de suministro en medio del alza de precios y la dificultad para acceder a otros mercados, debido al cierre de Estrecho de Ormuz. Los programas tecnológicos para la producción de fertilizantes bajos en emisiones abren una alternativa a los agroquímicos importados.

Corfo convocó a actores de la industria agrícola, entidades públicas y empresas del sector productivo de hidrógeno bajo en emisiones para debatir sobre las oportunidades de contar con fertilizantes sostenibles, producidos en Chile para aminorar el impacto de la dependencia externa en el suministro de este insumo para el agro.

La directora del Comité Corfo de Hidrógeno Verde, Ana María Ruz, explicó que los fertilizantes son un insumo estratégico para la agricultura global y chilena, indispensables para mantener la productividad de los suelos y garantizar la seguridad alimentaria. “Dado que su producción convencional genera importantes emisiones de gases de efecto invernadero y que dependemos de las importaciones, esto expone al país a una alta volatilidad de precios internacionales: desde 2021, el mercado global de fertilizantes ha experimentado alzas importantes debido a interrupciones en cadenas de suministro, la guerra en Ucrania y tensiones geopolíticas recientes en Medio Oriente”, aseveró.

Ruz agregó que la institución ha estado trabajando en promover iniciativas de producción local de fertilizantes y bioestimulantes para la industria agropecuaria chilena “mediante el uso y adopción de hidrógeno bajo en emisiones y sus derivados de modo de incentivar una industria local de fertilizantes que aminore la excesiva dependencia del suministro extranjero”.

La producción local de fertilizantes bajos en emisiones a partir de amoníaco verde surge como una oportunidad para reducir esa dependencia exterior, “al tiempo que podemos descarbonizar un elemento crítico de la cadena agroalimentaria y habilitar demanda local que contribuya al desarrollo económico y de la industria del hidrógeno verde en Chile”, dijo la directora del Comité.

Instrumentos Corfo

Hasta la fecha, Corfo mantiene al menos seis Programas Tecnológicos (PTEC) destinados a generar alternativas para la industria agropecuaria sobre la base aprovechar residuos de otras faenas para transformarlos en fertilizantes bajos en emisiones o en insumos para sectores como la acuicultura.

Entre las iniciativas más destacadas del portafolio de PTECs de Corfo se cuentan los proyectos de transformación de residuos agropecuarios en materiales y energía que opera como piloto semiindustrial y que generará fertilizante NPK, biofertilizante y bioestimulante en base a biochar (carbón natural) para uso agrícola. Asimismo, está el proyecto COMASA de la región de La Araucanía que también utiliza desechos agrícolas para producir fertilizantes verdes con amoniaco verde que será obtenido de hidrógeno una vez que el proyecto entre en su etapa de plena operación.

El Consorcio del Desierto ya concretó su primera venta comercial de un bioinsumo acelerante de degradación de materia orgánica, proyecto que utiliza residuos orgánicos de la agroindustria para producir un fertilizante/compost para uso en zonas áridas en Arica Parinacota. Otro proyecto -Simbiosis Agroindustrial- produce compost Clase A con aporte de Nitrógeno y Potasio, opera entre Coquimbo y la región del Maule, y proyecta llegar a una producción de tres toneladas en 2026 utilizando residuos de poda y otros componentes orgánicos.

Otros dos PTEC que incursionan en la producción de algas y en alimentos para salmonicultura, destinan parte de su producción a la elaboración de biofertilizantes y bioestimulantes en cultivos agrícolas, protegiendo además los suelos de la degradación por el uso intensivo de agroquímicos.

Mercados inestables

Durante el primer semestre de 2026, Malasia, Turmekistán y Brunei desplazaron a China como el principal abastecedor de fertilizantes para la industria agrícola chilena, luego de que Beijing restringiera fuertemente las exportaciones al inicio de este año, imponiendo un sistema de cuotas y permisos para proteger el abastecimiento y los precios de su mercado interno. De acuerdo con cifras de ODEPA, en 2025 China representaba el 48,2% de los fertilizantes que llegaban a Chile mientras que entre los meses de enero y junio de 2026, esa cifra cayó al 3,2%.

Durante el conversatorio organizado por Corfo sobre fertilizantes bajos en emisiones y seguridad alimentarias para Chile, Karina Causa, sectorialista de fertilizantes e insumos estratégicos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) del Ministerio de Agricultura, explicó que dado que nuestro país “es un tomador de precios ya que representa un mercado muy pequeño, depende de las negociaciones que traders puedan obtener para conseguir tanto suministro disponible como de precios que sean competitivos para la industria local”.

De acuerdo con cifras de ODEPA, Chile importó 1,15 millones de toneladas de fertilizantes en 2025, por un valor CIF de US$659,5 millones lo que confirma la dependencia del país de mercados externos. La urea representa sobre 491 mil toneladas de tales importaciones, las que aumentaron un 133% en valor equivalente a mismo periodo 225. Estudio de ODEPA estimó históricamente que el mercado chileno requería unas 950.000 t/año, de las cuales unas 150.000 t eran producción nacional y 800.000 t importaciones: aproximadamente 84% importado y 16% nacional. China ha sido históricamente el principal socio chileno en fertilizantes, pero dado el estado actual de los mercado esa posición hoy la ocupan otros países que tienen menos dificultades para exportar aunque eso no signifique mejores precios para los productores nacionales.

La visión del agro

Respecto de la producción de fertilizantes bajos en emisiones en suelo local, el analista senior del Departamento de Estudio de la SNA, Diego Machuca, sostuvo que para el gremio es “muy importante la competitividad de estos nuevos productos; el agricultor está abierto a recibir toda esta nueva tecnología, siempre y cuando sea rentable y financieramente sostenible en el tiempo”.

Machuca explicó que más del 90% de los agricultores en Chile corresponde a micro, pequeños y medianos productores, por lo que “la variable precio es muy importante. Sabemos, por ejemplo, bioestimulantes, biofertilizantes, pueden ser una solución, pero falta. Es un camino que se ve bien en el futuro, hay esperanza y visión de gremio y del sector por hacer cada vez más sustentable el agro, cada vez más rentable y cada vez más productivo para el país”.