Por Sebastián Arias
Subgerente de Financiamiento Temprano – Gerencia Emprendimiento Dinámico Corfo

El pasado 20 de mayo, Chile fue el único país latinoamericano presente en el APEC Startup Alliance Forum 2026, encuentro realizado en Seúl, donde economías de Asia-Pacífico discutieron políticas e instrumentos para financiar y acompañar el crecimiento de emprendimientos innovadores.

Tuve el honor de representar a Chile, como autoridad de Corfo, en este espacio que abordó tres ejes: la conexión entre países APEC, el apoyo al escalamiento de startups y el acceso a financiamiento y nuevos mercados.

En esta ocasión, fui expositor y moderador de un panel, pero lo que más me llamó la atención no fue la tecnología ni las cifras. Fue la claridad con que varios países han construido estrategias sobre capacidades en las que ya tenían trayectoria, conocimiento acumulado o ventajas relativas.

Lo que observé fue una lógica consistente: usar esas capacidades como base para explorar nuevos problemas y aplicaciones. En muchos casos, el foco no estaba en crear tecnologías desde cero, sino en preguntarse qué otros problemas podían resolver con lo que ya tenían.

Un ejemplo que me quedó dando vueltas fue EHang, empresa china que cotiza en el NASDAQ. Partieron desarrollando drones para espectáculos de luces y, a partir de esa experiencia, expandieron sus aplicaciones hacia vehículos autónomos aéreos en logística, salud y transporte. Más que cambiar de tecnología, ampliaron los problemas que podían abordar. En ese proceso, el apoyo estatal temprano fue clave para reducir la incertidumbre y habilitar una exploración que difícilmente habría ocurrido bajo presiones de retorno de corto plazo.

Viajes así inevitablemente invitan a mirar hacia adentro. Chile ha desarrollado sectores con trayectoria, conocimiento acumulado y una combinación de capacidades productivas y problemas locales que han impulsado innovación en fintech, minería, agricultura, salud o biotecnología, entre otros.

No partimos desde cero. Pero, la pregunta que me traje desde Seúl es otra: ¿estamos suficientemente preparados para detectar dónde están emergiendo los nuevos desafíos dentro de esos sectores?

Los problemas que enfrenta hoy una startup fintech no son los mismos de hace una década. Lo mismo ocurre en minería, salud o agricultura. No solo evolucionan las tecnologías, también cambian las regulaciones, los mercados, los costos y las necesidades de los usuarios. Sin embargo, los instrumentos públicos de apoyo muchas veces se adaptan más lentamente de lo deseable. Considero que ahí hay una conversación relevante para los próximos años.

El foro también reforzó una idea que venía observando: los países que logran desarrollar startups que crecen, retienen talento y generan ventajas tecnológicas sostenibles combinan apertura a la experimentación con foco estratégico. No se trata de elegir ganadores, sino de entender desde qué capacidades es más probable construir empresas que escalen y generen nuevo conocimiento.

Esa reflexión también aplica a Chile. Hoy contamos con emprendedores, instrumentos y capacidades técnicas que ya están resolviendo problemas concretos. Y muchas de las oportunidades para la próxima década podrían surgir precisamente desde esas adyacencias: espacios donde capacidades existentes se encuentran con problemas nuevos.

Volver de Seúl con esa pregunta más clara es, al menos para mí, un buen resultado.