El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Mujica, y el gobernador regional, Óscar Crisóstomo, encabezaron en Chillán el lanzamiento del nuevo Programa Territorial Integrado Embutidos Cárnicos.
La iniciativa buscará articular y potenciar una industria que produce más de 6 millones de kilos de longanizas al año.
Si hay un producto que identifica a Ñuble dentro y fuera de la región, es la longaniza. Detrás de este clásico de la mesa chilena existe una cadena productiva que reúne a cientos de empresas, genera más de 1.500 empleos y que ahora quiere dar un nuevo salto.
Hasta Chillán llegó el vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Mujica, quien, junto al gobernador regional de Ñuble, Óscar Crisóstomo, encabezó el lanzamiento del Programa Territorial Integrado (PTI) Embutidos Cárnicos Región de Ñuble, instrumento de Corfo financiado por el Comité de Desarrollo Productivo Regional.
El programa busca poner a trabajar en conjunto a empresas e instituciones para fortalecer la cadena de valor de la industria cecinera, incorporar más tecnología e innovación, mejorar estándares y abrir nuevas oportunidades de mercado.
“Este programa responde a un anhelo de muchos años y reconoce nuestra tradición y el trabajo de quienes han desarrollado este rubro histórico en Ñuble. Agradezco a Corfo por apostar por una iniciativa que busca potenciar a cerca de 80 cecineros de la región. Queremos articular los instrumentos disponibles para fortalecer al sector y posicionar a Ñuble y Chillán como referentes nacionales y latinoamericanos”, destacó Óscar Crisóstomo, gobernador regional de Ñuble.
Hay números que explican por qué esta industria tendrá un programa especialmente dedicado a su desarrollo. En 2024, la cadena de valor cárnica de Ñuble reunió a 364 empresas y 1.548 trabajadores dependientes, con ventas anuales cercanas a los US$200 millones.
Solo en longanizas, la región produce más de 6 millones de kilos al año, equivalentes aproximadamente al 18,5% de toda la producción nacional.
“Cuando se habla de longaniza en Chile, se piensa en Chillán, en San Carlos y en una tradición que tiene detrás una importante cadena productiva. Desde Corfo, junto a los gobiernos regionales, buscamos impulsar sectores con capacidad de crecer e innovar. Este programa partirá con un diagnóstico centrado en los fabricantes, incorporando también a proveedores y comercializadores, para definir cómo avanzar en el desarrollo de esta industria”, señaló José Mujica, vicepresidente ejecutivo de Corfo.
La longaniza quiere dar el salto
El nuevo PTI pondrá especial atención en las empresas que elaboran y transforman los productos. Actualmente existen 80 empresas de transformación industrial que generan 717 puestos de trabajo, casi la mitad del empleo de toda la cadena.
El diagnóstico muestra que existe espacio para avanzar en tecnología, estandarización de procesos, inocuidad y trazabilidad, certificaciones, desarrollo de nuevos productos y capacitación de trabajadores.
También se busca que las empresas trabajen de manera más articulada y puedan llegar a mercados más exigentes, aprovechando un activo que otras regiones no tienen: la Denominación de Origen Longaniza de Chillán.
Para los propios productores, uno de los principales desafíos es lograr que una industria construida durante décadas pueda adaptarse a nuevas exigencias sin perder aquello que la distingue.
“Este programa es muy importante para nuestro gremio y para toda la ciudad. Queremos que lo conversado se concrete y estamos dispuestos a trabajar juntos para que funcione. Tenemos una marca reconocida, y fortalecerla requiere esfuerzo y compromiso. Ese es el desafío que asumimos: sacar adelante al sector y representar cada vez mejor a nuestra región”, expresó Paola González, presidenta del Gremio de Productores de Cecinas de Chillán.
“En San Carlos podemos trabajar con la gente de Chillán, unirnos más y acceder a herramientas que muchas veces cuestan, como la coordinación, porque cada uno está en su trabajo. Pero con este PTI podemos tomar esas herramientas para organizarnos e impulsar el desempeño de cada una de nuestras empresas. Lo importante es que el trabajo en conjunto abre nuevas expectativas, herramientas, conocimientos y nuevas formas de hacer las cosas. Eso enriquece a la empresa y también a los trabajadores, que pueden visitarse entre empresas y conocerse. Eso es, para mí, lo principal de este PTI”, destacó Alejandro Zúñiga, presidente del Gremio de Cecineros de San Carlos.
Tres años para ponerle más valor
El PTI acaba de iniciar su etapa de Validación Estratégica, que tendrá una duración de cinco meses y un presupuesto de $23 millones.
En este periodo se hará una radiografía de la industria, se identificarán sus principales brechas y oportunidades y se construirá una hoja de ruta para los próximos tres años. También se definirá una cartera de iniciativas, alternativas de financiamiento y una forma de trabajo que permita mantener articulados a los distintos actores del sector.