La iniciativa reunió a emprendedores de siete localidades de la región y combinó formación en sostenibilidad, innovación y gestión con espacios de colaboración entre los sectores de turismo, industrias creativas y producción local.
Fortalecer las capacidades de quienes desarrollan actividades económicas vinculadas al turismo y las industrias creativas fue el objetivo de la Escuela de Resiliencia Creativa, proceso que permitió a 30 emprendedores incorporar herramientas para enfrentar los desafíos de sostenibilidad y adaptación que plantea el territorio.
Desarrollada por Pulso Austral y apoyada por Corfo mediante Viraliza Formación, la iniciativa contempló 40 horas de formación presencial en el Museo Regional de Aysén y la Reserva Nacional Coyhaique. Los contenidos abordaron cambio climático, resiliencia territorial, economía circular, modelos de negocio sostenibles, normativa ambiental, financiamiento y comunicación.
Participaron emprendedores de Villa Mañihuales, Puerto Aysén, Coyhaique, Villa Cerro Castillo, Bahía Murta, Puerto Río Tranquilo y Cochrane. Más allá de los contenidos, el proceso permitió conectar a personas de distintos sectores y localidades, generando nuevas redes y espacios para compartir experiencias y abordar brechas de conocimiento y articulación.
Para el subdirector de Corfo Aysén, Boris López Bravo, el valor de este tipo de iniciativas está en que los aprendizajes permanezcan más allá del término del programa. “Como Corfo, nuestro objetivo no es solamente apoyar proyectos, sino ayudar a que queden capacidades instaladas en la región”, señaló.
Desde Pulso Austral, su cofundadora y directora de la escuela, Macarena Silva, destacó el valor de la colaboración generada durante el proceso. “Este programa permitió que los y las emprendedoras comprendieran cómo la asociatividad con un propósito claro no solo impacta positivamente en la sostenibilidad de cada emprendimiento, sino también de todo el territorio”, señaló.
Uno de los resultados del proceso fue la incorporación de Aysén a la Red Nacional de Territorios Creativos, fortaleciendo las posibilidades de articulación entre actores vinculados a las industrias creativas y el turismo.
El cierre de la escuela, realizado en el Museo Regional de Aysén, incluyó un panel sobre los vínculos entre las industrias creativas y el turismo y los desafíos para avanzar hacia un desarrollo que incorpore creatividad, identidad local y sostenibilidad.
Para quienes participaron, el valor de la experiencia estuvo también en las redes generadas. Olga Aldauc, recicladora textil de Bahía Murta, destacó el trabajo colaborativo desarrollado durante el proceso. “Me di cuenta de que todos estamos tirando para el mismo lado, todos juntos tiramos el carro, ese es el espíritu de emprender en colaboración”, señaló.
Por su parte, Juan Toro, fundador de Bruto Diseño, valoró las nuevas conexiones y aprendizajes. “Me amplió la idea de lo que puedo llegar a ser, sobre todo trabajando con las demás personas y por las redes que se crearon en estas instancias”, comentó.