La primera es una de las hortalizas más populares de Asia. Mientras, la segunda es un tipo de hoja similar a la rúcula. Ambas, además del cilantro, son parte de las pruebas que buscan estandarizar procedimientos y entregar protocolos validados a los agricultores de la Región de Coquimbo, en el marco del PTI Hortícola.

En la parcela experimental del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, ubicada en el sector de Pan de Azúcar, un equipo de especialistas avanza en un trabajo decisivo para el futuro de la horticultura regional: la validación de nuevas especies para el cultivo hidropónico. Cilantro, tatsoi y mizuna crecen hoy en mesas de cultivo bajo invernadero, sometidas a pruebas rigurosas que buscan transformarse en procedimientos estandarizados, replicables y accesibles para los productores locales.

La iniciativa se enmarca en el Programa Territorial Integrado (PTI) Hortícola de la Región de Coquimbo, impulsado por Corfo y administrado por Gedes. El estudio es liderado técnicamente por Cornelio Contreras, profesional de INIA Intihuasi, quien supervisa el comportamiento de cada especie dentro del sistema para generar la información técnica necesaria que será traspasada al sector productivo.

Si bien el cilantro es más común entre los paladares y productores locales, “tatsoi” es una de las hortalizas más populares de Asia, con hojas en forma de cuchara de color verde intenso, un leve sabor a mostaza y una crocancia que las hacen llamativa en cualquier plato. “Mizuna”, en tanto, es un tipo de hoja similar a la rúcula, cultivada en Japón desde hace milenos y utilizada por los grandes chefs de todo el mundo.

Innovación Abierta

Francisco Meza, director de INIA Intihuasi, destacó la importancia de este proceso de investigación aplicada antes de que la tecnología llegue a manos de los agricultores: “Lo que hacemos es buscar la forma más fácil de adopción por parte del productor o el agricultor. En ese sentido, desarrollamos una serie de protocolos de producción según la especie y la variedad, que tienen que ver con la densidad de plantación, los mecanismos de manejo, el riego y la solución nutritiva. Como estas son especies nuevas para el cultivo hidropónico local, el INIA realiza pruebas para buscar la opción más conveniente, eliminando lo que no funciona y transfiriendo solo la tecnología que garantiza plantas de calidad y un sistema eficiente”.

El respaldo institucional a esta apuesta también fue subrayado por el director Regional de Corfo, Juan Pablo Arriagada, quien enfatizó el rol estratégico del organismo en la mitigación del riesgo tecnológico: “Al encargar a los especialistas de INIA el prototipado y la validación de tecnologías, se asume el riesgo tecnológico inicial para que los agricultores locales puedan adoptar sistemas semiautomatizados de manera segura, eficiente y sin poner en riesgo su inversión. Con este esfuerzo conjunto, no solo optimizamos los recursos hídricos, sino que entregamos herramientas concretas para una agricultura del futuro más competitiva y sustentable”.

El trabajo en Pan de Azúcar responde a una lógica de eficiencia: que sea el Estado quien asuma la experimentación con tecnologías emergentes para que los agricultores incorporen soluciones con la certeza de haber sido ajustadas a las condiciones locales. El desarrollo de este sistema semiautomatizado de bajo costo permite oxigenar el agua de forma autónoma, reduciendo significativamente la carga de trabajo manual.

Cilantro, tatsoi y mizuna representan el comienzo de un catálogo de especies que el PTI Hortícola espera seguir ampliando a las conocidas lechugas y albahaca, consolidando un camino hacia una agricultura regional más tecnificada, resiliente y preparada para los desafíos hídricos y productivos del mañana.